A la mayoría de los niños no hay que decirles que jueguen afuera, o enseñarles cómo hacerlo. Pero la realidad es que mientras nuestras comunidades se vuelven más urbanas en naturaleza, los niños en ciudades pasan mucho menos tiempo afuera que sus homólogos rurales. Cuando se agrega el hecho de que los niños Latinos tienen el índice más alto de obesidad en el país, debido en parte a una dieta inadecuada y una estilo de vida sedentario, entonces la importancia de jugar afuera se vuelve obvia.

Así que, ¿cómo podemos alentar a nuestros hijos a pasar más tiempo jugando afuera? Parte de la clave es empezar cuando son jóvenes para ayudarles a desarrollar el gusto por el exterior. Darles materiales simples como gises, redes, palas de mano, y equipo deportivo como balones de fútbol soccer, frisbees, cuerdas para saltar, y cometas. Ambos,  niños pequeños y grandes, generalmente disfrutan de organizar una mesa de naturaleza en casa. Grande o pequeña, elegante o simple, tu mesa de naturaleza será aún más especial si se organiza en familia. Después puedes pedirles a tus hijos que encuentren objetos especiales afuera para agregarlos a la mesa. Aliéntalos a buscar objetos inusuales como nidos de pájaros, semillas, conchas, hojas y más.

Busca juegos al aire libre como herraduras, badminton, bocce, lanzamiento de aros, skeeball, lanzamiento de bean bag, boliche, y golf. Muchos de estos juegos se encuentran en oferta en tiendas locales al final del verano, ¡así que ahora es un buen momento de comprarlos!

Y el jugar afuera hace más que solo mantener a tu hijo físicamente saludable. La investigación ha demostrado que el jugar afuera tiene un profundo efecto en la coordinación motora, imaginación, la habilidad para concentrarse y las habilidades de observación de un niño, e incluso puede mejorar su desempeño académico.

De hecho, a mi me consta que, después de que mis hijos pasan tiempo afuera jugando y utilizando algo de su energía excesiva, están mucho más concentrados y listos para realizar trabajo escolar. Así que después de que tu hijo llegue a casa de la escuela, ¿por qué no mandarlos al patio trasero por una hora antes de que comiencen a hacer sus tareas? Les dará tiempo de relajarse y renovar su cuerpo para que sus cerebros puedan realizar conexiones más fácilmente cuando estén haciendo su tarea.

La National Wildlife Federation recomienda que los padres les den a sus hijos una HORA VERDE cada día. De manera simple, una “Hora Verde” se define como 50 minutos de tiempo para juego sin estructura e interacción con el mundo natural. Puedes encontrar docenas de actividades de Hora Verde en su sitio web. Y los educadores pueden también encontrar herramientas para utilizar el exterior para complementar sus lecciones.

Para buscar la localización de un parque cerca de ti, dale un vistazo al Mapa de Juego de KaBoom. Y si no puedes encontrar uno cerca, o si el parque de tu vecindario está en malas condiciones y no es muy seguro para los niños, entonces aprende sobre el programa de patrocinio de KaBoom, el cual ayuda a las comunidades a mejorar sus áreas de juego locales.

 

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