No hay nada que pueda estresar a un alumno como un exámen, y los exámenes estandarizados estatales solamente amplifican este sentimiento. Estos exámenes parecen más grandes y más importantes. Tu alumno puede no comprender la función de los exámenes estandarizados (para ayudar a darle al estado una idea de la efectividad de su escuela) pero pueden detectar fácilmente la importancia que los maestros les dan a dichos exámenes. Para prepararse para estos exámenes, tu alumno necesita más que solo un lápiz del número dos con punta. Hay algunas cosas con las que puedes ayudar a tu hijo antes y durante el exámen para aliviar el estrés y maximizar su desempeño.

Primero lo primero: si tu alumno está estresado, no es realmente algo malo. Esto es natural y muestra que él o ella está tomando la situación con seriedad. Demasiado estrés, sin embargo, puede ser un problema. Si hay otros factores que contribuyen al nivel de estrés, tales como problemas familiares o situaciones sociales, deben de enfrentarse lo mejor posible. Básicamente, debes de hacer lo que sea necesario para darle a tu hijo una mente clara y sin obstrucciones cuando entre en la situación de tomar el exámen. Esto incluye sueño y nutrición. Un alumno debe tener una buena cantidad de ambos antes del exámen. Se han hecho muchos estudios que relacionan el sueño con el poder cerebral. La falta de sueño puede perjudicar la habilidad de pensar claramente. También, el hambre puede ser una distracción cuando se intenta enfocarse en un exámen.

Ya que estos exámenes evalúan un amplio rango de material, no hay manera fácil de estudiar el contenido. Lo que un alumno puede y debe estudiar es el formato del exámen. Esto puede hacerse a través de la exposición a exámenes de prueba o a exámenes anteriores que se hayan liberado. Los exámenes estandarizados son diferentes de los que se imparten en el salón de clases y generalmente involucran un scantron (la hoja de papel con los círculos a llenar). Es importante que el alumno esté familiarizado con cómo transferir sus respuestas al scantron. Si él o ella no está familiarizado, solamente incrementará la posibilidad de que una pregunta se marque incorrecta incluso cuando el alumno conozca la respuesta correcta. Por ejemplo, si un niño por error utiliza el espacio para la pregunta 4 en el scantron para marcar la respuesta de la pregunta 5 en el libro del exámen, todas las preguntas siguientes podrían corresponder a la pregunta posterior. Lo peor es ver que la calificación de un alumno sufre debido a factores ajenos al conocimiento del contenido. También, si tu hijo está confundido con las instrucciones de un exámen estandarizado, asegúrate que él o ella sepa que está bien preguntar al maestro sobre ello. Por supuesto los maestros no pueden ayudar con el contenido del exámen, pero pueden clarificar las instrucciones y mostrarle a los alumnos lo que necesitan hacer.

Al tomar el exámen, la administración del tiempo es importante. ¡No hay premio por terminar primero! Un alumno siempre debe saber cuánto tiempo queda y utilizarlo de manera eficiente para trabajar o revisar respuestas. Aún cuando terminar rápido no es ideal, un problema mayor es que se acabe el tiempo. Un alumno no debe permitir que una sola pregunta le tome demasiado tiempo. Si no se conoce la respuesta, una suposición informada es apropiada. Los exámenes estandarizados a nivel de las escuelas primaria, intermedia, y secundaria pocas veces penalizan por tener una pregunta errónea. Una respuesta en blanco es igual a una respuesta incorrecta, así que tiene sentido por lo menos intentarlo. Enséñale a tu hijo cómo eliminar respuestas que muy probablemente son incorrectas. De esta manera, pueden escoger de un grupo más pequeño de respuestas posibles. Si dos respuestas son muy similares, es muy probable que ninguna de ellas sea correcta. Si dos respuestas son opuestas, hay una buena probabilidad de que una de ellas sea correcta.

También podría ser una buena idea el planear algo divertido con tu alumno para cuando el exámen haya concluido. Esto puede ayudarles a ver el exámen de manera positiva. Una pequeña recompensa como un helado o una película pueden ser una recompensa apropiada por un trabajo bien hecho.

 

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