Últimamente he visto muchas imágenes en el Internet de padres que están tratando de disciplinar a sus hijos poniéndolos en vergüenza en los medios sociales. En esta nueva era de tecnología, los padres están recurriendo a estas plataformas para hacer público el mal comportamiento de sus hijos con la esperanza de que el avergonzarlos públicamente los detenga de seguir realizando estos actos.

Una de las imágenes mostraba a una joven señorita, parada en un estacionamiento de un centro comercial, sosteniendo un letrero que decía que le había mentido a su padre. Su padre estaba parado cerca y miraba a los clientes del centro comercial pasar a su lado en camino a sus autos. Otra de las imágenes muestre a una niña de 12 años de edad sosteniendo un letrero que decía que ella había subido fotos de ella sosteniendo bebidas alcohólicas a las redes sociales y, por lo tanto, se estaría tomando un descanso de hacer publicaciones como castigo. Obviamente, los actos de estos jóvenes ameritaban algún tipo de intervención por parte de sus padres, la cuestión es si el humillarlos públicamente tendrá el efecto deseado.

Como educadora, especialmente una que ha trabajado con adolescentes en la Escuela Intermedia, tengo sentimientos mezclados acerca de el uso de la humillación pública como técnica de disciplina. Aunque creo firmemente en crear momentos de enseñanza cuando los jóvenes realizan actos inapropiados, les advierto a los padres sobre los peligros de caminar en esta delgada línea entre la disciplina y el abuso. El ser avergonzado es lo peor que podría pasar en la vida de un adolescente. Le dan prioridad a no ser avergonzados incluso sobre aspectos académicos y sobre sus propia familia y amigos. Esto es solamente otra dura realidad de las dificultades de la adolescencia.

En los tiempos actuales, es difícil para los padres el monitorear todos y cada no de los aspectos de la vida de sus hijos de la Escuela Intermedia. El Internet y los avances tecnológicos han hecho esta tarea aún más difícil para los padres. Como resultado, es comprensible que estén buscando maneras distintas de ser buenos padres y de comunicar su punto de vista a sus hijos. Sin embargo, el avergonzarlos públicamente no es la manera de hacerlo.

Cuando los adolescentes son avergonzados o apenados, puede tener un impacto muy negativo en su auto-estima y en su comportamiento. Algunos niños entrarán en un estado depresivo y se alejarán aún más de sus padres y su familia. Otros niños actuarán para disfrazar los sentimientos de dolor que surgen por haber sido humillados públicamente. Otro desafortunado resultado podría ser que se conviertan el objetivo de los bullies en la escuela o de que sus compañeros de clase lo pongan en ridículo.

La mejor manera de lidiar con el mal comportamiento por parte de alumnos de la Escuela Intermedia es mantener una comunicación abierta con tu hijo en todo momento. Debes demostrar a tu hijo que puede acudir a ti para hablar de lo que sea, incluyendo tópicos o problemas controvertidos. Como padre, puede que no te agrade o no estés de acuerdo con todo lo que te dice tu hijo, pero por lo menos estarán hablando contigo.

Si tu hijo se involucra en actividades que tú no apruebas es importante que discutas con ellos el porque te preocupas y establecer límites para lo que puedes y no soportar. Finalmente, crea consecuencias claras por cruzar estos límites y sé consistente dándole seguimiento. Si necesitas recoger sus aparatos electrónicos para probar tu punto, hazlo. El quitarles privilegios es una gran manera de establecer límites con tus hijos y te respetarán mucho más a largo plazo. Recuerda, este también es un tiempo difícil para tu hijo y es importante que sientan tu cariño y aceptación, no tu decepción y enojo.

 

Creative commons-licensed cover photo provided by Kay Kim(김기웅)

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